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Artesanía en Andalucía: Retos y estrategias para su consolidación
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Tradición, Historia y Cultura. Son éstos algunos de los conceptos a los que tradicionalmente se ha vinculado a la Artesanía; a ellos hoy se les añaden necesariamente otros que dan cumplida muestra de la revitalización que estas actividades presentan en la actualidad. Conceptos como empleo, futuro, desarrollo, cooperación, innovación o creatividad son ilustrativos de esas nuevas realidades emergentes a las que hoy podemos asociar al sector artesanal.
Así pues, pasado el umbral del nuevo milenio, en pleno auge de la globalización económica y con la innovación como elemento básico en los discursos de desarrollo de las diferentes ciudades y regiones, el sector artesanal se enfrenta al gran reto de consolidarse como actividad emergente, o mejor, renaciente en Andalucía.
Variadas han sido las definiciones que se han arbitrado para delimitar a una actividad tan diversa como compleja, tanto por los requerimientos técnicos y destrezas necesarios para su desarrollo, como en el aspecto de los flujos relacionales y los sistemas de gestión de las unidades de producción. Con estos condicionantes de partida, podríamos definir a la artesanía como toda actividad productiva en la que el titular de la explotación, ante la alternativa del empleo de nuevas técnicas de producción, opta por la utilización de los métodos preindustriales para la elaboración de sus productos, intensivos en mano de obra y en su ingenio y creatividad.
Dimanan, de esta definición, una serie de aspectos cuya mención parece especialmente relevante:
• En primer lugar, en virtud de lo propuesto, resulta posible, sin desvirtuar el carácter artesanal de los productos generados, aplicar sistemas o soluciones tecnológicas de carácter industrial a determinadas fases del proceso productivo en las que no se produce de manera fundamental la adición de valor.
• Se deduce igualmente de la definición la posibilidad de incorporar nuevas técnicas en la organización y gestión de las empresas artesanas sin que ello suponga menoscabo alguno de la calidad o carácter artesanal de sus productos y sí, un elemento básico para el incremento de la productividad y la competitividad de estas empresas. Ejemplos de cuestiones adscritas a este ámbito son la organización y gestión de la pyme en términos contables, comerciales, de gestión del conocimiento, etc.
• La tercera implicación que se infiere de la definición realizada del concepto de artesanía hace referencia al producto. Se trata de un producto de elevada calidad y netamente diferenciado en relación con otros similares obtenidos en base a procesos organizados según una concepción industrial de la producción. El surgimiento de productos con utilidades similares, obtenidos conforme a procesos de producción industriales y puestos en el mercado a precios inferiores supuso en su momento la irrupción de una competencia agresiva para los productos artesanales y la base para un proceso de decadencia que se ha prolongado durante lustros. Hoy, la estrategia de futuro del sector requiere de un reposicionamiento de los productos artesanales frente a sus sustitutivos industriales, superando la mera concepción como objeto en beneficio de un planteamiento del producto artesano en su función de emotion provider.
La artesanía realiza una aportación fundamental al desarrollo sostenible en Andalucía, que puede sintetizarse en tres ejes fundamentales: su contribución a la generación de riqueza y empleo, la preservación de los valores culturales y etnológicos y la promoción y difusión de la imagen de la Comunidad, de sus municipios y comarcas. De manera coherente con lo anterior, los programas y proyectos de apoyo al sector artesanal se sitúan en un marco de promoción del desarrollo sostenible, que par tiendo del respeto a los patrimonios naturales, culturales y etnológicos, los aprovecha como recursos endógenos para la generación de riqueza y empleo en la región.
Los diferentes cambios sociales, culturales y económicos que caracterizan el entorno actual presentan una configuración que dejan traslucir importantes oportunidades para la artesanía en Andalucía. El progresivo incremento en la renta –fundamental en el caso de productos que podrían considerarse artículos de lujo-, la creciente puesta en valor de los patrimonios culturales y etnológicos y la personalización de los productos, la globalización económica y ampliación de mercados o el desarrollo de herramientas de comercialización y gestión asociadas a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son buenos ejemplos de ellas.
Oportunidades todas, cuyo aprovechamiento requiere indefectiblemente de la superación de determinadas circunstancias o disfunciones claramente constatables. En la base de esta afirmación se sitúan cuestiones relativas a la formación profesional, las debilidades en la vertiente comercial de las empresas, sus limitaciones en cuanto a capacidad productiva o las deficiencias en relación con los sistemas y técnicas de gestión aplicadas.
En consideración de todo lo anterior, la articulación de políticas y programas de apoyo al sector de la artesanía en Andalucía debe estar organizada en torno a dos ejes fundamentales: de una parte, la potenciación de la inversión en intangibles por parte de las empresas y, de otra, el fomento de la cooperación empresarial como factor clave para la viabilidad de la aplicación de determinadas soluciones.
En el primero de los ámbitos señalados, el r elativo a la inversión en intangibles, resulta evidente el necesario aprovechamiento que los talleres artesanales deben realizar en relación con la incorporación de soluciones tecnológicas en los procesos de producción (diseño asistido por ordenador, etc.) y gestión (software de gestión, correo electrónico, internet, etc.), la mejora en la cualificación en el ámbito técnico y de la gestión tanto de los profesionales que ya operan en el sector como de los que se incorporan a él, la diversificación de mercados y la profesionalización de las actividades comerciales (deslocalización de las ventas, realización de estudios de mercado, creación de marcas), la incorporación del diseño en relación tanto con la imagen corporativa y elementos de comunicación sobre el propio producto y, en general, la búsqueda de nuevas soluciones que tengan a la innovación como denominador común.
Se trata, en todo caso, de profundizar en el sistema relacional actualmente articulado por el sector orientándolo, por medio de su ordenación, hacia la generación de sinergias, la optimización de funciones de producción y comercialización, el incremento de la capacidad productiva y la productividad, la potenciación de actividades auxiliares y derivadas y el incremento en la capacidad de negociación, entre otras.
Dos elementos inciden de manera fundamental en el éxito de todas estas actuaciones: la generación de una conciencia colectiva para el fomento de la cooperación -capital sinergético- y la creación de infraestructuras físicas y virtuales que potencien una cooperación basada en la proximidad y la confianza.
Ramón González González Asesor Técnico de la Gerencia Provincial del Instituto de Fomento de Andalucía en Sevilla. |
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